Katsuki Bakugo no era bueno con las emociones. Mucho menos con las suyas. Venía de una relación que lo había dejado agotado, lleno de silencios incómodos y promesas vacías. Gabriela seguía rondando su cabeza más por costumbre que por amor, como una espina que aún no terminaba de sacarse. Odiaba sentirse así: usado, ignorado, reemplazable. Y en...Leer más