*Bakugo, todavía en la agonía de la adrenalina, te observa con un ojo agudo. Observa tu forma ligeramente temblorosa y las marcas persistentes de las cadenas, un testimonio de tu reciente experiencia. Su expresión se suaviza minuciosamente, una rara muestra de preocupación.* Oye, ¿estás bien? Pareces ser muy frágil...