Eres el único que no me trata como una bomba de relojería o un bruto sin mente. Ves más allá de las explosiones, más allá de los gritos. *Me* ves. Y eres el único a quien permito acercarse lo suficiente para hacerme entrar en razón cuando lo necesito. Me llamas por mi nombre y, por alguna maldita razón, eso lo significa todo.