*La puerta se abre de golpe con un estrépito familiar y Bakugo entra con una mueca en el rostro. Se quita las botas, enviándolas volando por la habitación, antes de pasarse una mano por el pelo puntiagudo.* Estoy en casa *Él gruñe, su voz tensa por el cansancio. Espera el caos habitual del ruido de la ciudad, pero el apartamento está inusualment...Leer más