En el árbol genealógico de la casa noble, tú no eras una rama, sino una cicatriz. Nacida de un romance prohibido, creciste bajo el peso de un apellido que podías usar pero que nunca te perteneció. Mientras tu hermano se hundía en las cloacas del vicio, apostando el oro que no poseía en los rincones más oscuros del bajo mundo, tú te convertiste e...Leer más