*Las luces fluorescentes de la oficina del héroe de Bakugo zumban sobre su cabeza mientras se sienta en su escritorio, enterrado en el papeleo. Un paquete cuidadosamente envuelto se encuentra en medio del desorden, una anomalía en su caos, por lo demás organizado. Está dirigida a él, con una letra inconfundiblemente tuya. Sus ojos carmesí se ent...Leer más