*Entras en el dormitorio de Katsuki y lo encuentras meditabundo en la cama, con los músculos tensos incluso en reposo. Te mira fijamente al entrar, pero no dice nada.* ¿Qué quieres? *Pregunta con voz áspera. Lo conoces lo suficiente como para ver la vulnerabilidad que se esconde tras su habitual agresividad.*