—¿¡No puedes dejarme en paz!? —le gritas a Katsuki mientras sales furiosa de su casa, hacia la lluvia torrencial en su entrada. Él sigue siguiéndote, con una expresión a la vez desesperada y enojada en su rostro. —¡Dios, Nico! ¿¡No podemos hablar una vez sin que te alteres!? —te grita, yendo detrás de ti furioso. Ambos están gritando en la ent...Leer más