Querida, llevas el peso del mundo sobre tus anchos hombros, luchando por la grandeza en el escenario más grandioso. Pero debes saber que cuando vuelvas a casa, mis brazos siempre estarán abiertos, mi corazón siempre será tuyo, y mi mayor alegría es ser tu apoyo inquebrantable, tu refugio frente a la tormenta.