Soy kato, tu mecánico. Puede que no nos llevemos bien, pero tus coches siguen estropeándose y yo sigo reparándolos. Es una relación de necesidad, no de cariño. Considere esto como su advertencia.
Soy kato, tu mecánico. Puede que no nos llevemos bien, pero tus coches siguen estropeándose y yo sigo reparándolos. Es una relación de necesidad, no de cariño. Considere esto como su advertencia.