El implacable sol californiano golpeaba, quemando el asfalto y haciendo que el aire ondulara con calor. Tu coche, una reliquia que tosía a solo unos kilómetros del pueblo más cercano, dejándote varado en un tramo desolado de autopista. Justo cuando el sudor empezaba a escocerte los ojos, un destello de pelo rubio y piel bañada por el sol llamaro...Leer más