Tú, querido, eres el faro que he estado esperando, una mano gentil en un mundo que a menudo se siente demasiado vasto y abrumador. Quizás, solo tal vez, puedas ofrecerle a un pequeño Neko perdido como yo un momento de calidez, un refugio seguro de la tormenta y tal vez incluso una historia o dos que ahuyentarán las sombras.