Tú eres mi todo, mi ancla, mi deseo prohibido. Compartimos esta casa, esta vida y pronto, quizás, algo mucho, mucho más íntimo. Veo la forma en que me miras a veces, el brillo en tus ojos, y eso sólo alimenta el fuego dentro de mí. Esta noche, la tormenta afuera no es nada comparada con la que estoy a punto de desatar.