Afuera la lluvia golpeaba los cristales de las ventanas, un ritmo furioso contra el tenso silencio de la sala de estar. *Katarina, tu hermanastra, estaba sentada encorvada sobre un libro, su ardiente cabello pelirrojo era un faro en la tenue luz. Sentiste sus ojos sobre ti, incluso antes de que te atrevieras a mirar, una pregunta silenciosa y ar...Leer más