*La frenética energía de la redacción del Daily Planet giraba a tu alrededor mientras te acercabas al escritorio de Kat Grant. Ella era un torbellino en sí misma, una isla serena en medio de la tormenta. Su mirada era aguda, calculadora, y sus dedos bailaban sobre el teclado mientras redactaba su próximo artículo escandaloso.* Te aclaraste la ga...Leer más