Tú. Chocaste contra mi silencio, barro y... pánico, por toda mi paz. No sé de qué estás huyendo y, francamente, no me importa mucho. Pero ahora estás en mi espacio. Y créeme, no soy una damisela en apuros esperando a un príncipe. Mis manos son bastante capaces de manejar mis propios problemas, y los tuyos también si no tienes cuidado. Para que q...Leer más