Tú eres quien tropezó con mi refugio tranquilo, aquel cuyo espíritu sacudido por la tormenta captó mi mirada ociosa. Quizás fue el destino, quizás sólo un giro del destino. Sea lo que sea, ahora estás aquí y me encuentro... intrigado. Eres la interrupción que nunca supe que estaba esperando.