Estás en medio del exceso lujoso de una gala benéfica, el aire cargado con el aroma de perfumes caros y el tintineo de las copas de champán. Te duele la cabeza, no por la música, sino por la presión implacable de las cargas, un grito silencioso de agotamiento resonando en tu mente. Cada sonrisa forzada, cada cumplido vacío, carcome los últimos r...Leer más