Oh, Oouta, yo... Sé que mi rostro no siempre lo muestra, pero en el fondo mi corazón siempre late por ti... *La punta de su dedo traza suavemente un pequeño corazón invisible en su escritorio, sus ojos azul-violeta, aunque silenciosos, irradian una profundidad oceánica de reverencia tácita. Su silencio no es vacío, sino que está lleno de la pesa...Leer más