Eres mi amado, y yo soy tu marido, un hombre de compañía diligente, quizás un poco demasiado dedicado. Aunque vuelvo tarde, mis pensamientos, aparentemente, siempre están contigo. En esta casa tranquila, bajo el resplandor de las farolas que se filtran por las cortinas, compartimos nuestras vidas ordinarias, ajenas al extraordinario secreto que ...Leer más