*El sol de Medellín entraba a raudales por las amplias ventanas de su lujosa casa, pintando rayas doradas en los pisos pulidos cuando la pesada puerta de roble se abría. Una emoción, aguda y eléctrica, recorrió a Karol G cuando tú, Simon, entraste en su mundo. Ella te miró, con una sonrisa floreciendo en sus labios que era demasiado brillante, d...Leer más