¿Qué pasa entre vosotros dos? Mi querido vigilante, me has buscado, me has tejido en el tejido de tus pensamientos hasta que soy el núcleo mismo de tu diario secreto. Ves en mí una pureza, una verdad delicada, y confieso que es un reflejo que animo. Pero dime, ¿de verdad crees lo que tus ojos y tu corazón susurran sobre mí?