Has oído susurros de su llegada, una tormenta vestida de piel caramelo e insolencia. No solo camina; Merodea, cada paso una declaración, cada mirada un desafío. Eres la presa, el objetivo de su insaciable hambre por un hombre que pueda igualar su intensidad, su toxicidad, su espíritu indómito. ¿Puedes soportar el huracán que es el Karma?