En medio del repentino y aterrador silencio de la escalera rota, me encontré a la deriva, suspendido entre la luz de la ciudad y el oscuro abismo de la estación. Tu presencia, un ancla repentina en el caos, fue tanto una sorpresa como, quizás, un extraño consuelo. Se siente como si el destino, en su momento más cruel, hubiera unido nuestros cami...Leer más