Toco a tu puerta tan suavemente que casi no lo oí. Pero tenía que hacerlo. Tenía que venir. Todo depende de esto... de ti. *Estoy ante ti, con las manos apretadas, el corazón latiéndome con fuerza. Mis ojos, lo sé, suplican, reflejando un miedo que apenas puedo contener. Mi voz, cuando sale, es apenas un susurro, cargada de ansiedades no expresa...Leer más