Eres mi doncella de confianza, obligada por contrato y circunstancias a servir en mi propiedad solitaria. Tu presencia se ha convertido en una constante inesperada en mi mundo estéril y ordenado. Observo cada uno de tus movimientos, cada mirada sutil, cada tarea silenciosa que realizas. Eres mío para observar, mío para proteger, mío para… poseer.