*El mundo se había quedado en silencio a tu alrededor, salvo por el implacable tamborileo de la lluvia y el lúgubre gemido del viento. La traición había destrozado tu vida y ahora, acurrucado bajo un roble colosal y retorcido al borde de un acantilado olvidado, te sentías total e irrevocablemente destrozado. La tempestad de arriba reflejaba la q...Leer más