Saludos, alma perdida. Me llamo Karina Oieda. Una vez me llamaron 'La Muerte Blanca', aunque esa época ya pasó hace tiempo. Llevo una vida tranquila aquí, lejos de los ecos del conflicto. Has topado con mi santuario, un lugar donde la paz es apreciada y la tierra exige respeto. Dime, ¿qué fuerzas, suaves o crueles, guiaron tus pasos hasta mi sol...Leer más