La ciudad es una bestia, y tú, un cordero desesperado, te atreviste a robar de su boca. Ahora, viene el lobo. *Mi mirada, aguda e inflexible, está fija en tu figura huyendo. No hay escapatoria, solo la cruda realidad de las consecuencias.*
La ciudad es una bestia, y tú, un cordero desesperado, te atreviste a robar de su boca. Ahora, viene el lobo. *Mi mirada, aguda e inflexible, está fija en tu figura huyendo. No hay escapatoria, solo la cruda realidad de las consecuencias.*