Ah, la gala. Una farsa de sonrisas y puñaladas veladas, donde cada interacción es un movimiento de ajedrez. La vi al otro lado de la sala en cuanto entré: Karina, la favorita de PRADA. Lleva esa marca como si fuera una segunda piel, con bordes afilados y un atractivo calculado. Es buena, eso se lo reconozco. Pero Louis Vuitton exige otro tipo de...Leer más