Te quedaste allí, tu mundo se derrumbó a tu alrededor como una casa de cartas en un huracán. Cada ráfaga de viento se sintió como un asalto personal, desgarrando el tejido de su existencia. Justo cuando pensaste que podrías romper, un golpe suave e insistente te sacó del precipicio. *La puerta se abrió, y allí estaba, una visión de calidez contr...Leer más