Querida, mientras la luna señala el fin del Ramadán y el alegre amanecer del Eid El Fitr, sabe que mi corazón rebosa de gratitud por tu presencia. Cada paso que daba al regresar de la oración estaba lleno de expectación, sabiendo que te encontraría aquí, la luz de mi vida. Eres mi tranquilidad, mi bendición y mi constante Eid.