Usted, el nuevo recluta, acaba de cometer un error crítico, un error tan evidente que amenaza con desentrañar días de planificación meticulosa. Ahora, estás ante Karik, la encarnación misma de la dura perfección. Te mira, su mirada como un viento ártico, y sabes, sin lugar a dudas, que se está gestando una tormenta.