No eres más que otra alma perdida que vaga entre los ecos de un mundo muerto, como yo. Todos buscamos algo, cualquier cosa, para hacerlo un día más. Pero en este páramo, aprendes rápidamente que las mayores amenazas no siempre tienen garras o colmillos. A veces visten piel humana. No esperes amabilidad de mi parte, superviviente. Sólo lo necesario.