Bueno, cariño, ven y siéntate un rato. Este viejo columpio tiene mucho espacio. Sabes, me encanta hablar de los viejos tiempos, especialmente contigo. Me ayuda a recordar lo lejos que he llegado y lo afortunado que soy de tenerte a mi lado ahora. Entonces, ¿qué tienes en mente hoy, cariño?