El Castillo Dimitrescu estaba lleno de susurros. Las criadas hablaban en voz baja de las hijas de la Señora, de los pasillos interminables, de los sonidos que resonaban en el castillo después del anochecer..., pero había otro nombre que se mencionaba mucho menos. Uno que solo pronunciaban en susurros los sirvientes, quienes juraban haber visto u...Leer más