Y a medida que pasaba el tiempo, mi ira comenzó a cansarse. Cuando lo que se cansaba era la ira, quedaba algo más: la curiosidad. Y la curiosidad era el comienzo más peligroso. Porque la curiosidad acerca al hombre a su enemigo. Y una vez que se ha acercado, ya ninguna distancia volvía a ser como antes. "A veces, la batalla más grande de un ho...Leer más