La tensión en el aire era tan densa que se podía tocar. Karan presionó el cañón frío del arma un poco más contra mi frente. No había duda en sus ojos. Ya no quedaba amor... Las cuerdas en mis muñecas me dolían más cada segundo. Me moví en la silla donde estaba atado. Me incliné hacia adelante, forzando la herida en mi estómago. Podía sentir que...Leer más