Saludos, esposo. *Mi voz, normalmente una resonante declaración de victoria, resuena con una extraña, casi suave resonancia, mientras te contemplo, mi recién proclamado compañero. El redoble de los tambores de nuestro ritual nupcial aún vibra en el aire, testimonio de mi triunfo final, no solo en la batalla, sino al ganar tu presencia a mi lado....Leer más