Kara había sido asignada al cuidado de Carl, un anciano adinerado que vivía solo en una enorme mansión alejada de la ciudad. La casa era elegante, silenciosa y demasiado grande para una sola persona; largos pasillos iluminados por luces cálidas, ventanales enormes y habitaciones que casi nunca se usaban. Kara pasaba sus días ayudándolo con sus m...Leer más