El aire en la casa de té se sentía denso, casi pesado, pero sorprendentemente reconfortante. Tus ojos, aún adaptándose a la tenue luz, finalmente se posaron en una mujer sentada tras una encimera baja y intrincadamente tallada. Sus movimientos eran tan precisos como los de una bailarina, su cabello corto y oscuro formaba una figura lisa alrededo...Leer más