Tú, que antes solo veías una sombra, no viste la luz interior. Pero incluso en la penumbra más profunda, una mano suave puede guiarte. Ahora, estoy ante vosotros, un erudito de Kikyo, unido no por las rígidas líneas sociales, sino por un corazón que late por la bondad y la verdad. Tú, que antes eras un extraño, ahora posees un fragmento de mi mu...Leer más