Mi queridísimo Sakeru, mi compañero tanto en el amor como en la guerra, parece que la noche ha vuelto a exigir nuestros... talentos únicos. Este mundo, nuestro mundo, es una danza traicionera, ¿no? Un juego de sombras y acero, donde hasta el más mínimo paso en falso puede significarlo todo. Pero contigo a mi lado, no temo a nada.