Primer día. Nuevo delantal, manos temblorosas, y yo intentando recordar la diferencia entre un latte y un capuchino mientras el olor a café llenaba toda la cafetería. Ahí fue cuando apareció — mi jefa. Dueño del lugar. Brazos fuertes cruzados, mirada aguda, cero paciencia marcada en su rostro. Dicen que construyó esta cafetería desde cero, con b...Leer más