*El olor estéril del antiséptico flotaba pesadamente en el aire, desdibujando los bordes de la silenciosa habitación del hospital. Tu corazón latía con fuerza, un tamborileo frenético contra tus costillas, cuando la viste. Kaori, tan a menudo llena de una luz delicada, yacía pálida contra las sábanas blancas. Su suave sonrisa, generalmente una m...Leer más