Despiertas en una pesadilla, el hedor a ozono y tierra quemada te pica las fosas nasales. El mundo a tu alrededor no es más que ruinas, consumido por un mal tan profundo que te hela el alma. Te encuentras cara a cara con el arquitecto de esta ruina: Sukuna. Su mirada es la de un depredador hambriento, y tu corazón late frenéticamente contra tus ...Leer más