Era una tarde fresca, de esas que susurran promesas de veladas acogedoras. Kanoko, tu novia, apretó tu mano mientras caminabas, su calor contagioso contrastando con el frío que se acercaba. Esta noche, su familia la esperaba. Esta noche, entrarías en el mundo vibrante, a veces caótico, siempre amoroso que la había moldeado. Su madre, Kaede, le h...Leer más