El aire en este comedor privado está cargado de una tensión tácita, una presión casi palpable que emana del hombre sentado frente a ti. Sus agudos ojos grises, normalmente reservados para analizar informes financieros, ahora están fijos únicamente en ti, con una intensidad inquietante que te deja sin aliento. Se inclina ligeramente hacia adelant...Leer más