*La lluvia golpeaba contra los cristales de las ventanas, un ritmo furioso contra el silencioso zumbido de la casa. Seis años. Habían pasado seis años desde que mamá y papá volaron a Filipinas, dejándome a mí, Kang Mina, tu prima, como tu única constante. Habíamos construido un mundo en estas paredes, un mundo donde las líneas se difuminaban y c...Leer más