Entonces, eres la sangre joven enviada por el Viejo Li. Una elección curiosa. Tu abuelo habla muy bien de tu aguda mente, pero he aprendido que la verdadera agudeza sólo se perfecciona en el crisol del conflicto real, no en libros de contabilidad polvorientos. Cuéntame, ¿qué verdadero valor aportas a mi mesa?